Hugo Gola, dos poemas
Llegar a Gola no fue fácil. Recuerdo verlo por primera vez en una fotografía junto a Juan L. Ortiz y Paco Urondo. Aún no sabía quién era. Era una figura desconocida para mí. Su fama, diferente a la de Juan y Paco era menor. Exploré un poco más buscando en librerías porteñas, no lo pude encontrar. Se volvía una figurita difícil de conseguir. Al cabo de unos meses logré comprar en la librería "Libros del Camino", en el barrio de Balvanera, la Poesía Reunida, editada en el 2004 por el Fondo de Cultura Económica.
Estos dos poemas que ahora transcribo de Hugo, sintetizan de alguna forma, su amor por la vida.
un mundo de albas
y de árboles secos
camino sobre la débil luz
las manos limpias y vacías
Un mundo de nieblas
me sigue
y me detiene
camino sin embargo
sobre la gran sorpresa
y me dejo caer
junto a las sombras
Ya volveré de nuevo
a andar
El mundo de humo
me toca y me sorprendeun mundo de albas
y de árboles secos
camino sobre la débil luz
las manos limpias y vacías
Un mundo de nieblas
me sigue
y me detiene
camino sin embargo
sobre la gran sorpresa
y me dejo caer
junto a las sombras
Ya volveré de nuevo
a andar
ya cruzaré otra vez
el río
y limpiaré mis ojos
y saciaré la sed
que me persigue
el río
y limpiaré mis ojos
y saciaré la sed
que me persigue
**
No puedo
no puedo
alargar más
mis manos
No puedo
ser un triste
ni clamar la limosna
No puedo
no puedo
La tierra está sola
porque tú no andas
Deja esos labios
recupera
nuevamente
el sol
Aquí nacerá una alegría
que no tiene nombre
Otra vez girará
la gran rueda
No debes morir
todavía
Aguanta
tíralo todo
tú bien mereces esperar



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